La vida es muy dura y una muy frágil. Por eso hay que esconder pedacitos del alma en diferentes objetos, tal como Voldemort. Este Clavicordio es un Horcrux.
viernes, 28 de enero de 2011
Día dorado
Los últimos años de mi evolución pueden describirse negativamente: he desaprendido lo que está bien y mal. He desaprendido el juicio moral (menos cuando se trata de mi).
Para celebrarlo y lamentarlo - según amerite - dejo aquí una de mis más preciadas canciones, que sirve tanto para celebrar como para lamentar: Día dorado.
(Bueno, lo haré una vez que tenga tiempo de averiguar cómo en http://sorrolab.blogspot.com/2007/11/como-subir-archivos-de-audio-tu-blog.html)
jueves, 27 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Justo antes de dormirnos
Tus lunares no precisan papel donde caer
Tampoco tus palabras justo antes de dormirnos:
Caen, junto con ellos
En este azul marino donde nadie las reclama
Tampoco tus palabras justo antes de dormirnos:
Caen, junto con ellos
En este azul marino donde nadie las reclama
viernes, 7 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
¿Porqué me llamo Mar, María del Mar?
Acabo de pasar muchos días navegando por el Caribe. Es lindo el mar, pero el hecho de que me haya llevado tan mal con él - a días de estar en tierra firme sigo mareada - me hace preguntarme por qué demonios me llamo así.
Hoy abro sin razón precisa Los barcos de la libertad. Diarios de viaje, compilación que hace el Colegio de México de los periódicos de a bordo del Sinaía, el Ipanema y el Mexique, barcos que en 1939 llevaron a los exiliadios republicanos españoles rumbo a su nuevo hogar mexicano.
En el primer párrafo de la presentación, de Fernando Serrano Migallón, me entero:
"Refiriéndose a la enormidad y significado del océano, José Gorostiza dijo: "A veces me dan ganas de llorar, pero las suple el mar". El océano, como camino y como cuna de mitos y culturas, ocupa un lugar privilegiado en el imaginario de todos los pueblos; una fuente casi instintiva de reflexión y un espacio para la partida, el éxodo y el encuentro. Tanto para México como para España, el mar ha sido una frontera y un puente; si la distancia separa los continentes y genera una rica diversidad en la vida cotidiana y en la forma de ver el mundo, la comunicación, en cambio, ha creado un espacio común para la convivencia, la reflexión y la acción colectiva. Camino accidentado cruzado miles de veces, por donde han transcurrido el idioma, la grandeza y los errores de una cultura que cuenta entre sus características la búsqueda incesante de la libertad y la dignidad"
Hoy abro sin razón precisa Los barcos de la libertad. Diarios de viaje, compilación que hace el Colegio de México de los periódicos de a bordo del Sinaía, el Ipanema y el Mexique, barcos que en 1939 llevaron a los exiliadios republicanos españoles rumbo a su nuevo hogar mexicano.
En el primer párrafo de la presentación, de Fernando Serrano Migallón, me entero:
"Refiriéndose a la enormidad y significado del océano, José Gorostiza dijo: "A veces me dan ganas de llorar, pero las suple el mar". El océano, como camino y como cuna de mitos y culturas, ocupa un lugar privilegiado en el imaginario de todos los pueblos; una fuente casi instintiva de reflexión y un espacio para la partida, el éxodo y el encuentro. Tanto para México como para España, el mar ha sido una frontera y un puente; si la distancia separa los continentes y genera una rica diversidad en la vida cotidiana y en la forma de ver el mundo, la comunicación, en cambio, ha creado un espacio común para la convivencia, la reflexión y la acción colectiva. Camino accidentado cruzado miles de veces, por donde han transcurrido el idioma, la grandeza y los errores de una cultura que cuenta entre sus características la búsqueda incesante de la libertad y la dignidad"
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