Los últimos años de mi evolución pueden describirse negativamente: he desaprendido lo que está bien y mal. He desaprendido el juicio moral (menos cuando se trata de mi).
Para celebrarlo y lamentarlo - según amerite - dejo aquí una de mis más preciadas canciones, que sirve tanto para celebrar como para lamentar: Día dorado.
(Bueno, lo haré una vez que tenga tiempo de averiguar cómo en http://sorrolab.blogspot.com/2007/11/como-subir-archivos-de-audio-tu-blog.html)
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