domingo, 29 de mayo de 2011
Pequeño escritorio rosa
Finalmente dejé al pobre de Tooru, pero no el aura de su pozo iluminado, de la casa sola, de la tintorería y de la cafetería el día en que desapareció su esposa - yo en el ámbito de mi recámara donde el sol entraba a través de las cortinas; luz redonda y tenue en torno a mi pequeño escritorio rosa.
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