domingo, 29 de mayo de 2011

¡Ya, concéntrate!

"...que aún después se haya puesto a platicarme quién sabe qué cosas mientras me abrazaba, hablando sin parar como un demente, hasta que tuve que decirle: "¡Ya, concéntrate!" (...) sus soliloquios eran afrentas intolerables que tuve que frenar, como las mujeres que no permiten que les hablen golpeado o que les armen escenas de celos"

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